jueves, 24 de noviembre de 2016

El Arca de la Alianza y otros enigmas de Santiago

Resultado de imagen de iglesia de santiago jerezSantiago es una Iglesia fascinante para cualquier amante de la simbología, y no es por su abundacia de símbolos, si no porque este templo en su totalidad, actúa como un símbolo completo. Es nuestro templo gótico más puro, pues está completamente desvestido de ornamentos barrocos como ocurre en San Miguel, a excepción de las variaciones en la fachada principal debidas a Diego Moreno Meléndez, de quien hablamos largo y tendido en una entrada anterior. En cierto modo, debemos a Moreno Meléndez la confirmación de una corriente simbólica hermético-alquímica en nuestra ciudad, pues será él quien incorpore al chapitel de la torre de la que hablamos un elemento totalmente esclarecedor. Nadie antes se hubiera atrevido a incorporar símbolos alquímicos en el sentido literal de la palabra en un edificio religioso, y mucho menos, en el punto que corona la entrada al mismo. ¿Tan consciente era Meléndez del desconocimiento general de la época? Es más que seguro.
No podemos olvidar otro añadido del Barroco: la espadaña, debida muy probablemente a Juan de Bargas, autor del Palacio de Montana entre otras muchas edificaciones del Jerez del XVIII. Sin embargo, fuera de estos dos elementos, el resto pertenece al gótico tardío. En todos los templos de este periodo y estilo es imposible no ver el legado que ellos dejó la construcción de la Catedral de Sevilla, así veremos como la puerta del lado de la Epístola se inspira en la de Campanillas del templo hispalense. Sin embargo, quitando los elementos iconológicos e iconográficos presentes principalmente en las arquivoltas de las portadas principal y la mencionada de la epístola, el resto no es más que decoración a base de cardinas muy propias del gótico. 
Es por esto que prácticamente el resto del templo carece de elementos claramente simbólicos. Aun así, no podemos olvidarnos de su estructura y de un segundo punto del que hablaremos más adelante.

Plano del Templo

La estructura de un templo gótico dice mucho de las ideas del arquitecto, pues se forma con simples líneas y se puede desenvolver facilmente de todo ornamento superfluo al concepto original. Podemos dividir el edificio en dos partes: La Iglesia propiamente dicha (las tres naves y el ábside) y el resto de estancias (sacristía, capillas...). Nos centraremos en la primera parte.
Santiago consta de tres naves, de igual altura las laterales y superior la central. Mediante las bóvedas de crucería y los arcos torales y formeros se puede dividir la planta en 15 bóvedas más el ábside formado por medio octógono, lo que le confiere cinco muros. Para comprender la planta de un templo gótico de forma global, hemos de verlo como un conjunto de formas simples. 



El Diablo
La primera figura se forma al unir las cuatro esquinas de la iglesia, obteniendo así un rectángulo. Centrémonos pues en él. El rectángulo es una deformación del cuadrado, por lo tanto, tiene cuatro lados. El cuatro como bien sabemos, es emblema de los cuatro elementos, y por ende, de todo aquello que forma parte de nuestro mundo terrenal y pecaminoso. No es nada elevado. Las quince bóvedas que forman el cierre de la iglesia no hacen si no reafirmar esta idea. A pesar del desconocimiento por parte de la mayoría de estudiosos de la simbología, existe un elemento donde están reflejados muchos de los conceptos que luego se proyectarán en construcciones religiosas medievales. Me refiero al Tarot. Ya mostramos en el trabajo Las Bóvedas de San Miguel como es bastante probable que una primitiva baraja de Tarot influyera en la creación de un complejo programa simbólico en la Iglesia de San Miguel. El Arcano número quince del Tarot no es otro que el Diablo, y este es a su vez un reflejo de los pecados y de las imperfecciones del mundo. Curiosamente, la cuerda que une a los dos personajes inferiores la podemos encontrar reflejada en los muros de muchas iglesias de nuestra ciudad, en forma de cordón anudado y formando grecas tallado en la roca. Este detalle se ve de forma muy clara en la Iglesia de San Dionisio y en la de San Marcos. No acaba esto aquí, ya que la propia Biblia nos dice que "Sabemos que somos de dios y el mundo entero está bajo el maligno" 

El Papa
No encontraremos una alusión a la perfección hasta toparnos con el ábside, formado por cinco muros. Volviendo al Tarot, el Arcano V representa al Papa. Lo vemos sentado en un trono y con los elementos propios del sumo pontífice: La Tiara Papal y el Báculo, en esta ocasión formado por una cruz de tres barras transversales. Ante él, parecen rendir pleitesía dos pequeños personajes (¿a caso los mismos que estaban representados con el Diablo?) 
El cinco representó para diversas corrientes de pensamiento la perfección por muchos motivos. Puede que fuera Pitágoras el iniciador del uso del Pentáculo como elemento dador de buena suerte, pero ya desde tiempos más antiguos se vinieron representando las estrellas con cinco brazos. El cinco representa la evolución del Cuatro, el paso del cuaternario (los cuatro elementos) a la perfección. Para los Pitagóricos, esa figura simbolizaba la Salud. Para los Alquimistas, el quinto número es la Quintaesencia, la piedra filosofal, la obra llevada al rojo (como la capa del Papa en el Tarot). Son tres las coronas de la Tiara Papal. Tres son también las fases de la piedra filosofal. ¿Dónde encontramos al tres en Santiago? Habrá que esperar para atisbarlo.

Sigamos en el ábside y alcemos nuestros ojos hasta contemplar la bóveda que se traza sobre nuestras cabezas. Nos encontraremos entonces con una obra compleja muy propia del gótico. Se trata de una bóveda cruzada por once nervios que se unen en la clave. El once en los ábsides góticos no parece ser algo dejado al azar, pues son varios los templos góticos que
 poseen uno similar al de Santiago. 


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Lamed

A la izquierda vemos el de la Catedral de Barcelona, a la derecha el de la Parroquia de la Encarnación de Setenil y en el centro el de Santiago. Los tres cuentan con once nervios más uno que une a los once anteriores con el arco toral, formando dos conjuntos claros.
El once es un número complejo de analizar simbólicamente, y en su caso, combinaremos su significado cabalístico con el Tarótico. La letra undécima del alfabeto hebreo se denomina "Lamed", y puede simbolizar una torre elevándose sobre el cielo. Esta torre sobre las alturas se cita en la Biblia, "Yo levanté mi torre en las alturas, y mi trono era una columna de nube"
Podríamos pensar pues, que ese once hace referencia a la Casa de Dios, que no es otra que la Iglesia o bien, a la llamada Jerusalén Celeste. La Jerusalén Celeste surgió de la profanacion de los templos hebreos por parte de los seléucidas. Tras estos hechos acaecidos en el siglo II a. C., las comunidades judías visualizaron e imaginaron una nueva Jerusalen en sustitución a la destruida y desacralizada que estaba en la Tierra, situándola en el Cielo.
No obstante, el Arcano once del Tarot de Marsella es bastante esclarecedor sobre este punto, y es que resultan verdaderamente interesantes las coincidencias que se dan en el templo con la carta. Los once nervios de la Bóveda están agrupados formando seis triángulos. Son seis los picos que encontramos en el sombrero de la Fuerza, así como los seis esquemáticos dientes del león.

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La Fuerza
En ella vemos a una mujer que abre las fauces de un león, pero parece hacerlo apenas sin emplear fuerza. ¿A qué fuerza o energía se refiere el nombre del arcano? Probablemente se trate de una energía mucho más poderosa que a la que estamos acostumbrados. Se trata de una fuerza que esta en nosotros de forma innata. Podríamos tomarla como una energía que procede del llamado Spiritus Mundi, es decir, la energía que estaba al principio de todo, y que se manifestó en la Tierra mediante la acción del verbo. Es por esto que se trata de una representación de la verdadera divinidad, de un ser completamente incognoscible, ya que es tan inmenso que nadie es capaz de comprender hasta donde llega su poder. Este es el verdadero Dios al que se referían los constructores iniciados de la Edad Media, y aunque como ya expusimos, puede que el autor de este templo en concreto no fuera el más ducho en estos asuntos, de una forma u otra los incluyó en su obra, puede que siguiendo una transmisión mutua entre los maestros de obras de este periodo.



El Arca de la Alianza
Por último, y antes de concluir este texto, he de mostrar uno de los elementos menos conocidos de Santiago, y en este caso, casi con total seguridad se trata de una inclusión decimonónica, junto con el baldaquino y las "restauraciones" de José Esteve y López. Recordemos que estas restauraciones a veces se realizaban con un criterio exquisito, es el ejemplo del francés Viollet-le-Duc, quien llegaba a profundizar hasta unos límites nunca antes vistos a la hora de introducir nuevos elementos, tanto simbólicos como estructurales. En la Capilla de la Paz, en el lado de la Epístola, y en frontal del altar de la Virgen de la Paz encontramos un rosetón en el que vemos tallados a dos ángeles que portan una corona que cubre un arca. Este arca no es otro que el de la Alianza, que fuera construido por mandato de Dios y guardado en el Templo de Salomón. Todo esto lo vemos sobre un fondo dorado, color propio de la perfección de Dios, y
por lo tanto, de la Sabiduría.

Resultado de imagen de as de espadas jodorowskyEn el Tarot, son las espadas las encargadas de representar al intelecto, y es a su vez el atributo de Santiago, quien da nombre a esta Iglesia. La llamada Cruz de Santiago no es otra que una espada roja como la de la carta cuyas lineas acaban en unas Flores de Lis. Tanto la espada como la corona se representan en el relieve, la corona de forma clara, y el arma más veladamente, pero también evidente, ya que la barra que cruza horizontalmente el arca también acaba en Flor de Lis. La espada designa según algunas tradiciones simbólicas cristianas a la llamada Espada del Espíritu,  es decir, la Palabra de Dios, el Verbo, y el Pensamiento.
Todas estas características vienen implícitas en el Arca de la Alianza, ya que se dice que en su interior vive Dios. Y Dios no es otro que quien emite el Verbo y que quien pronuncia la palabra que desde las tinieblas crea la materia.

Y aún hay más...