jueves, 4 de agosto de 2016

de Sirenas y Tritones


Las Sirenas tal y como hoy las conocemos difieren bastante de la idea que de ellas tenían los autores antiguos. Las concebimos como mujeres provistas de colas de pez, idea que se comenzó a difundir con la extensión del Liber Monstrorum de Adhelmo de Sheborne. Sin embargo, desde la época clásica y aún antes, estas criaturas fueron vistas como mujeres aladas, con patas y garras de ave. Esta segunda representación posee un claro ejemplo en Jerez, ya la hemos mencionado en este Blog en la entrada sobre la Esfinge del Claustro de la Merced. Sin embargo, son muy interesantes los ejemplos del primer tipo aquí descrito, de las Sirenas Pisciformes, presentes en los alrededores de Jerez, a modo de decoración de edificios del Renacimiento y el Gótico. 
Puede que la más conocida sea la que decora la llamada Puerta de la Sirena del Castillo de Sanlúcar de Barrameda. Allí vemos a una representación de este personaje agarrando su cola bífida con unos musculosos brazos. El detalle de la musculatura destaca en la obra, confiriéndole un aspecto un tanto masculino, por lo que es posible dudar de que se trate de una mujer, pues podría representar a un Tritón. De sus brazos, mediante unas cintas cuelgan sendos escudos, claramente de la Casa de Medina Sidonia. Esta Sirena guarda entre sus colas un extraño detalle que a mi parecer es un lazo. 
Todo esto va coronado por una especie de decoración piramidal avenerada, de la que parece haberse perdido una parte.
La Sirena siempre ha poseído un carácter pecaminoso, destacando como seres lujuriosos y provocadores de la perdición humana y suelen ir acompañadas de un espejo, lo que redunda en la lujuria. Covarrubias, en sus Emblemas Morales nos describe a la Sirena como ejemplo del Vicio de la Carne.
De todos modos, es raro que sea este el significado que el autor del ejemplo sanluqueño quería dar. Hemos de ver a esta sirena también como un ejemplo de la Dualidad, por aquello de la cola bífida. Esta dualidad podría estar reduplicando la presencia de los dos escudos, unificados ahora por un sólo personaje de complexión fuerte. Este Tritón o Sirena podría interpretarse como una muestra de fuerza por parte del Duque, quién también la hizo presente mediante dos hachas o Segures tallados a los lados de la puerta. Podemos resumir todo este significado con una frase: La unión hace la fuerza. Las colas de la sirena recuerdan a las serpientes, pues esos apéndices con escamas podrían ser una velada referencia a este animal mitológico. Viendo a la sirena o tritón de este modo, sujetando lo que parecen dos serpientes, se nos viene a la cabeza la misteriosa escultura encontrada en el Palacio ne Cnosos, en la que vemos a una mujer joven que porta dos ofidios en las manos. Puede que estas estatuillas que en su día representaran a la fertilidad femenina sirvieran de base para la creación de la idea pecaminosa que envuelve a esta criatura.

Ejemplo de Sirena en un grabado renacentista.
Dejando atrás a Sanlúcar y volviendo a Jerez, nos encontramos con un ejemplo mucho más claro de su significado pecaminoso. La podemos ver decorando algunas de las almohadillas donde arrancan los arcos de las crujías del patio del Palacio de Ponce de León (Primera foto de la Entrada). Aquí se representa más al estilo de la época, tal y como la vemos representada en el Grabado de la Derecha. En Ponce de León también veremos tritones, ya que en ocasiones este personaje viene a veces representado en compañía de este otro ser, simbolizando que los pecados carnales son cometidos tanto por el hombre como por la mujer, de nuevo mostrando esa dualidad unificada en esta ocasión por otro punto común: La Lujuria.
Existen aun varias sirenas más ocultas en esta zona de Andalucía, así como diferentes seres marinos provistos de colas y afilados dientes. Buenos ejemplos son los monstruos marinos de las bóvedas de San Miguel y los dragones o serpientes del mar de las Covachas de Sanlúcar, a los que proximamente les dedicaremos una entrada en el blog.








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