martes, 20 de diciembre de 2016

El Secreto de la Calle Gaitán y la creación del Universo



De entre todos los símbolos que nos observan desde las alturas en Jerez, hay algunos que pasan completamente desapercibidos mientras caminamos por la ciudad. Puede que sea porque están ubicados para que sea complicado verlos de forma premeditada, o bien porque su simpleza no nos invita a detenernos a meditar sobre su significado. Es probable que si nos topamos con una cruz en una calle, pasemos de largo sin pararnos si quiera a verla detalladamente. En Jerez son varias las cruces repartidas por las calles y esquinas, pero hay una en concreto, que merece la pena una reflexión. 

En la esquina de la Calle Gaitán con la Plaza del Mamelón existe un edificio que tuvo la función de Iglesia y Beaterio, donde en siglos pasados se dio cobijo a prostitutas arrepentidas. Todo acabó con la Desamortización de Mendizábal, que expropió el edificio y lo hizo pasar a manos privadas.

Agustín Muñoz y Gómez, en su Calles y Plazas de Jerez nos cuenta que fue fundado por una tal Ana Díaz, viuda de Juan Sánchez. Según sabemos, la esquina que analizaremos lo fue en su día de la Iglesia del beaterio, y los muros que dan a la Calle Gaitán fueron celdas.

De sus elementos originales poco queda, pero destaca lo que ha propiciado que me detenga a escribir esta entrada. La cruz que adorna la parte superior del guardacantones de la izquierda del edificio


Esquema de la Esquina
La cruz, como tal aquí representada puede tener múltiples interpretaciones, pero fundamentalmente nos centraremos en el círculo que la envuelve y el significado que aporta a la cruz. El Círculo, como ya hemos comentado, es la representacion del principio. El principio para muchas religiones puede ser la nada (curiosa analogía con el cero...) en ese principio sí existía un Dios, pero hasta un momento o una acción determinada, realizada por él,  no se decide a surgir. Este Dios increado se une a una segunda tipología de las que citaremos, la del Dios que existe desde siempre, pero que hasta un momento concreto no quiere crear algo nuevo: la materia. La unión de ambos forma el concepto Bíblico, pero tras un análisis más complejo de las escrituras podríamos dudar. De hecho, la mayoría de filósofos han dudado ante tal cuestión. Parménides determinó que el Dios debía existir desde el principio de los tiempo ya que "Ex nihilo nihil fit" (de la nada, nada surge).

La Creación del Mundo, El Bosco
Desde nuestro punto de vista, el significado primordial del círculo aquí es el mismo que El Bosco mostró en "El Jardín de las Delicias". Cuando cerramos su tríptico nos encontramos con una esfera blanca, dividida en dos, una parte material y otra inmaterial, por lo tanto, intangible (la inferior y superior, respectivamente) Y a la izquierda, en la parte superior y en una esquina, encontramos a Dios, sentado contemplando su creación. Se lee en caracteres góticos "Él mismo lo dijo y todo fue creado. Él lo ordenó y todo fue creado." Esto nos dice que Dios ya estaba allí, y por una acción, en este caso una palabra "...lo dijo y todo fue creado" todo surgió de la nada. Para encontrar el origen de esta acción como causante de la aparición de la materia nos tendriamos que remontar hasta el Mito Heliopolitano de la creacion egipcia o los textos herméticos, donde el Logos o Verbo divide los elementos, separándolos. Este logos divide principalmente al fuego del interior del "corpus húmedo y negro", por lo que es también un punto en común con el Génesis: "y separó Dios la luz de las tinieblas". Pocos saben que Dios, según la biblia creó el universo a partir de una palabra.

El famoso "verbo que se hizo carne" no es otro que una palabra que se tornó materia. Se podría buscar una relación con la famosa teoría del Big Bang. La palabra es un golpe sonoro. El Big Bang, una explosión, también lo es. No debemos sorprendernos si descubrimos que alguien hace mas de 2000 años conocía a la perfección la creación del universo como hoy la concebimos, sólo dista de la actual en el nombre de los componentes envueltos en este proceso. Cualquier gas, se traduce por aire en los textos antiguos. La materia, creada a raíz de este comienzo es aquí nombrada como Tierra. La explosión es fuego. El agua mantiene su nombre.

Los elementos ordenados en la Cruz
de la Calle Gaitán
Y es aquí donde vuelve a entrar en juego la cruz que motiva este artículo. El Orbe dividido en cuatro partes, es una representación de los cuatro elementos que conforman el universo: fuego agua tierra y aire. La cruz de la Calle Gaitán es una representación del universo en su estado inicial, como en el momento de ser creado, cuando sus elementos no estaban mezclados entre sí. En el Génesis se nos muestra por algo tan elemental como la creación del hombre. Dios emplea Barro (tierra compactada con agua), secada al aire y al fuego. Es la representacion más evidente de la mezcla de los cuatro elementos. Es por esto que esta cruz es una imagen del Universo, justo en el momento en el que los cuatro elementos aparecieron y no estaban mezclados, por lo que estaban en orden y armonía.

Cualquiera podría dudar de lo aquí descrito, y pensar que se trata de un mero hecho casual. Baste con ir a alguna Iglesia de factura gótica tardía como San Miguel, Santo Domingo, La Cartuja, San Mateo o San Marcos, y colocarse en el crucero del templo, o en su defecto, bajo la bóveda central. Al levantar la vista sobre nuestras cabezas nos encontraremos con una compleja bóveda de crucería, y en el cruce de sus nervios unos medallones tallados. Si aguzamos la vista distinguiremos las formas del tetramorfos: una representación de los cuatro evangelistas. El Tetramorfos es una evidente representación de los cuatro elementos, ya que desde la antiguedad el Toro (San Lucas) ha representado la Tierra, el Ángel (San Mateo) ha representado el agua. El Águila (San Juan) ha hecho lo propio con el Aire, y el León (San Marcos) con el Fuego.

Todo puede ser una gran casualidad... ¿pero cuantas coincidencias son necesarias para que algo se considere premeditadamente realizado, y no fruto del azar? Esa es la pregunta.








jueves, 24 de noviembre de 2016

El Arca de la Alianza y otros enigmas de Santiago

Resultado de imagen de iglesia de santiago jerezSantiago es una Iglesia fascinante para cualquier amante de la simbología, y no es por su abundacia de símbolos, si no porque este templo en su totalidad, actúa como un símbolo completo. Es nuestro templo gótico más puro, pues está completamente desvestido de ornamentos barrocos como ocurre en San Miguel, a excepción de las variaciones en la fachada principal debidas a Diego Moreno Meléndez, de quien hablamos largo y tendido en una entrada anterior. En cierto modo, debemos a Moreno Meléndez la confirmación de una corriente simbólica hermético-alquímica en nuestra ciudad, pues será él quien incorpore al chapitel de la torre de la que hablamos un elemento totalmente esclarecedor. Nadie antes se hubiera atrevido a incorporar símbolos alquímicos en el sentido literal de la palabra en un edificio religioso, y mucho menos, en el punto que corona la entrada al mismo. ¿Tan consciente era Meléndez del desconocimiento general de la época? Es más que seguro.
No podemos olvidar otro añadido del Barroco: la espadaña, debida muy probablemente a Juan de Bargas, autor del Palacio de Montana entre otras muchas edificaciones del Jerez del XVIII. Sin embargo, fuera de estos dos elementos, el resto pertenece al gótico tardío. En todos los templos de este periodo y estilo es imposible no ver el legado que ellos dejó la construcción de la Catedral de Sevilla, así veremos como la puerta del lado de la Epístola se inspira en la de Campanillas del templo hispalense. Sin embargo, quitando los elementos iconológicos e iconográficos presentes principalmente en las arquivoltas de las portadas principal y la mencionada de la epístola, el resto no es más que decoración a base de cardinas muy propias del gótico. 
Es por esto que prácticamente el resto del templo carece de elementos claramente simbólicos. Aun así, no podemos olvidarnos de su estructura y de un segundo punto del que hablaremos más adelante.

Plano del Templo

La estructura de un templo gótico dice mucho de las ideas del arquitecto, pues se forma con simples líneas y se puede desenvolver facilmente de todo ornamento superfluo al concepto original. Podemos dividir el edificio en dos partes: La Iglesia propiamente dicha (las tres naves y el ábside) y el resto de estancias (sacristía, capillas...). Nos centraremos en la primera parte.
Santiago consta de tres naves, de igual altura las laterales y superior la central. Mediante las bóvedas de crucería y los arcos torales y formeros se puede dividir la planta en 15 bóvedas más el ábside formado por medio octógono, lo que le confiere cinco muros. Para comprender la planta de un templo gótico de forma global, hemos de verlo como un conjunto de formas simples. 



El Diablo
La primera figura se forma al unir las cuatro esquinas de la iglesia, obteniendo así un rectángulo. Centrémonos pues en él. El rectángulo es una deformación del cuadrado, por lo tanto, tiene cuatro lados. El cuatro como bien sabemos, es emblema de los cuatro elementos, y por ende, de todo aquello que forma parte de nuestro mundo terrenal y pecaminoso. No es nada elevado. Las quince bóvedas que forman el cierre de la iglesia no hacen si no reafirmar esta idea. A pesar del desconocimiento por parte de la mayoría de estudiosos de la simbología, existe un elemento donde están reflejados muchos de los conceptos que luego se proyectarán en construcciones religiosas medievales. Me refiero al Tarot. Ya mostramos en el trabajo Las Bóvedas de San Miguel como es bastante probable que una primitiva baraja de Tarot influyera en la creación de un complejo programa simbólico en la Iglesia de San Miguel. El Arcano número quince del Tarot no es otro que el Diablo, y este es a su vez un reflejo de los pecados y de las imperfecciones del mundo. Curiosamente, la cuerda que une a los dos personajes inferiores la podemos encontrar reflejada en los muros de muchas iglesias de nuestra ciudad, en forma de cordón anudado y formando grecas tallado en la roca. Este detalle se ve de forma muy clara en la Iglesia de San Dionisio y en la de San Marcos. No acaba esto aquí, ya que la propia Biblia nos dice que "Sabemos que somos de dios y el mundo entero está bajo el maligno" 

El Papa
No encontraremos una alusión a la perfección hasta toparnos con el ábside, formado por cinco muros. Volviendo al Tarot, el Arcano V representa al Papa. Lo vemos sentado en un trono y con los elementos propios del sumo pontífice: La Tiara Papal y el Báculo, en esta ocasión formado por una cruz de tres barras transversales. Ante él, parecen rendir pleitesía dos pequeños personajes (¿a caso los mismos que estaban representados con el Diablo?) 
El cinco representó para diversas corrientes de pensamiento la perfección por muchos motivos. Puede que fuera Pitágoras el iniciador del uso del Pentáculo como elemento dador de buena suerte, pero ya desde tiempos más antiguos se vinieron representando las estrellas con cinco brazos. El cinco representa la evolución del Cuatro, el paso del cuaternario (los cuatro elementos) a la perfección. Para los Pitagóricos, esa figura simbolizaba la Salud. Para los Alquimistas, el quinto número es la Quintaesencia, la piedra filosofal, la obra llevada al rojo (como la capa del Papa en el Tarot). Son tres las coronas de la Tiara Papal. Tres son también las fases de la piedra filosofal. ¿Dónde encontramos al tres en Santiago? Habrá que esperar para atisbarlo.

Sigamos en el ábside y alcemos nuestros ojos hasta contemplar la bóveda que se traza sobre nuestras cabezas. Nos encontraremos entonces con una obra compleja muy propia del gótico. Se trata de una bóveda cruzada por once nervios que se unen en la clave. El once en los ábsides góticos no parece ser algo dejado al azar, pues son varios los templos góticos que
 poseen uno similar al de Santiago. 


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Lamed

A la izquierda vemos el de la Catedral de Barcelona, a la derecha el de la Parroquia de la Encarnación de Setenil y en el centro el de Santiago. Los tres cuentan con once nervios más uno que une a los once anteriores con el arco toral, formando dos conjuntos claros.
El once es un número complejo de analizar simbólicamente, y en su caso, combinaremos su significado cabalístico con el Tarótico. La letra undécima del alfabeto hebreo se denomina "Lamed", y puede simbolizar una torre elevándose sobre el cielo. Esta torre sobre las alturas se cita en la Biblia, "Yo levanté mi torre en las alturas, y mi trono era una columna de nube"
Podríamos pensar pues, que ese once hace referencia a la Casa de Dios, que no es otra que la Iglesia o bien, a la llamada Jerusalén Celeste. La Jerusalén Celeste surgió de la profanacion de los templos hebreos por parte de los seléucidas. Tras estos hechos acaecidos en el siglo II a. C., las comunidades judías visualizaron e imaginaron una nueva Jerusalen en sustitución a la destruida y desacralizada que estaba en la Tierra, situándola en el Cielo.
No obstante, el Arcano once del Tarot de Marsella es bastante esclarecedor sobre este punto, y es que resultan verdaderamente interesantes las coincidencias que se dan en el templo con la carta. Los once nervios de la Bóveda están agrupados formando seis triángulos. Son seis los picos que encontramos en el sombrero de la Fuerza, así como los seis esquemáticos dientes del león.

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La Fuerza
En ella vemos a una mujer que abre las fauces de un león, pero parece hacerlo apenas sin emplear fuerza. ¿A qué fuerza o energía se refiere el nombre del arcano? Probablemente se trate de una energía mucho más poderosa que a la que estamos acostumbrados. Se trata de una fuerza que esta en nosotros de forma innata. Podríamos tomarla como una energía que procede del llamado Spiritus Mundi, es decir, la energía que estaba al principio de todo, y que se manifestó en la Tierra mediante la acción del verbo. Es por esto que se trata de una representación de la verdadera divinidad, de un ser completamente incognoscible, ya que es tan inmenso que nadie es capaz de comprender hasta donde llega su poder. Este es el verdadero Dios al que se referían los constructores iniciados de la Edad Media, y aunque como ya expusimos, puede que el autor de este templo en concreto no fuera el más ducho en estos asuntos, de una forma u otra los incluyó en su obra, puede que siguiendo una transmisión mutua entre los maestros de obras de este periodo.



El Arca de la Alianza
Por último, y antes de concluir este texto, he de mostrar uno de los elementos menos conocidos de Santiago, y en este caso, casi con total seguridad se trata de una inclusión decimonónica, junto con el baldaquino y las "restauraciones" de José Esteve y López. Recordemos que estas restauraciones a veces se realizaban con un criterio exquisito, es el ejemplo del francés Viollet-le-Duc, quien llegaba a profundizar hasta unos límites nunca antes vistos a la hora de introducir nuevos elementos, tanto simbólicos como estructurales. En la Capilla de la Paz, en el lado de la Epístola, y en frontal del altar de la Virgen de la Paz encontramos un rosetón en el que vemos tallados a dos ángeles que portan una corona que cubre un arca. Este arca no es otro que el de la Alianza, que fuera construido por mandato de Dios y guardado en el Templo de Salomón. Todo esto lo vemos sobre un fondo dorado, color propio de la perfección de Dios, y
por lo tanto, de la Sabiduría.

Resultado de imagen de as de espadas jodorowskyEn el Tarot, son las espadas las encargadas de representar al intelecto, y es a su vez el atributo de Santiago, quien da nombre a esta Iglesia. La llamada Cruz de Santiago no es otra que una espada roja como la de la carta cuyas lineas acaban en unas Flores de Lis. Tanto la espada como la corona se representan en el relieve, la corona de forma clara, y el arma más veladamente, pero también evidente, ya que la barra que cruza horizontalmente el arca también acaba en Flor de Lis. La espada designa según algunas tradiciones simbólicas cristianas a la llamada Espada del Espíritu,  es decir, la Palabra de Dios, el Verbo, y el Pensamiento.
Todas estas características vienen implícitas en el Arca de la Alianza, ya que se dice que en su interior vive Dios. Y Dios no es otro que quien emite el Verbo y que quien pronuncia la palabra que desde las tinieblas crea la materia.

Y aún hay más...



lunes, 24 de octubre de 2016

La Mezquita de Jerez, un Portal a la Eternidad

Hay ocasiones, en las que es posible transportarse en el tiempo a un lugar distinto. Un cúmulo de sensaciones, sentimientos e imágenes logran trasladarnos y transmitirnos los ideales o los conocimientos que dejaron quienes se encargaron de erigir esos enclaves. 
Esas sensaciones cambian mucho de un lugar a otro, así un dolmen nunca nos aportará lo mismo que una iglesia o una catedral gótica. Tanto la estructura como las formas usadas son fundamentales. No será lo mismo que primen las formas rectas que las oblicuas. Las figuras geométricas que se puedan inscribir en determinados elementos también harán cambiar la visión que de un lugar se tiene. Puede que los maestros de este juego de contraste fueran los arquitectos árabes, quienes en sus construcciones aportaron esta visión armónica a sus edificios, así, junto con una a veces abigarrada decoración vegetal y otras veces mostrando la simpleza de los muros de ladrillos, proporcionaron una visión casi divina a aquello que construían. Ellos fueron capaces de manejar la armonía y la perfección constructiva a niveles que nadie logró superar.


Es por ello que cuando accedemos a un lugar como la Mezquita del Alcázar, podemos sentir la tranquilidad y la paz, así como imaginarnos facilmente en otro tiempo.

Pórtico de la Mezquita
La Mezquita tiene tres partes fundamentales en su estructura. La primera es un pórtico con arcos peraltados que hace de parapeto a las inclemencias, así como resguarda la entrada a la mezquita. Cuando cruzamos esta puerta, nos encontramos de frente con un patio reducido, de pequeñas dimensiones, pero de gran armonía. El suave rumor de la fuente acompaña al visitante a través de él. El Patio de Abluciones se compone de cuatro arcos de herradura que crean cuatro crujías, que a su vez dan cobijo a ocho arcos. Resta por ser nombrada la sala de oración. Es momento de dar una de las claves de este edificio. Todo a partir de aquí se va a regir por el tres, el cuatro y el ocho. No va a haber una sola excepción. Cuatro son los arcos principales, ocho los secundarios. Tres las entradas posibles a la sala de oración.

Analicemos ahora la numerología de este enclave. El cuatro para todas las religiones fue un número tan divino como mundano. Para los hebreos, el cuatro era el número de letras que contenía el nombre de Dios (YHWH). El Cuatro era para los cristianos el número de los evangelistas. Los Evangelistas expandieron la Fe en Jesús por la Tierra, por lo que no es extraño que cada uno de ellos esté asociado a uno de los cuatro elementos clásicos terrestres: fuego, agua, tierra y aire. Los cabalistas hebreos también consideraron el 26 como número divino, pues el valor numérico del nombre de Dios es exactamente ese.


El Patio y las tres entradas a la Sala de Oración
Sobre estos cuatro elementos y sus tres variantes, escribe Macrobio, está compuesto el Universo. Curiosamente, son tres las entradas a la Sala de Oración. Hablando desde el punto de vista simbólico, dependiendo de la que tomemos estaremos traspasando una de las tres series. La primera, representada por la entrada derecha (mirando desde el patio al interior, como en la fotografía) está conformada por la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego. La izquierda, por la Luna, Mercurio, Venus y el Sol. La entrada central es, por consiguiente, la que se compone de Marte, Jupiter, Saturno y Aplanés. Aplanés es una esfera imaginaria, equivalente al cielo, esto es, el lugar al que van a parar las almas de los difuntos. En resumen, podemos ver en las tres entradas un reflejo de lo que para los filósofos era el universo material. Tres entradas que dan al plano material, a lo terrestre, pues como ahora veremos, la sala de oración sigue representando este universo, y no la divinidad.

El Patio de abluciones de la Mezquita destaca por su sencillez aplastante, el brocal del pozo y la fuente actúan como decoración y como elemento utilitario. Recordemos que los asistentes a la mezquita van a orar a Dios, para ello deben estar limpios de toda impureza, el agua las limpia. Esta pureza se ve reflejada en los muros, desprovistos de adornos superfluos, pero aún así con un profundo mensaje al que intentamos acercarnos.

No sólo la Mezquita es una representación numerológica de la tierra. También los materiales que conforman los muros y arcos lo son. El ladrillo puede incluso ser algo simbólico, pues se compone de tierra, compactada con agua, secada al aire y cocida al fuego. Son un recordatorio de que aún no hemos despegado de la Tierra. Seguimos dentro de la prisión en la que vivimos.
Esta afirmación se hace completamente evidente cuando pasamos a la Sala de Oración. De sus cuatro muros principales parten unos arcos que sustentan la bóveda octogonal. Cuatro y cuatro: ocho.
Esquema conceptual de la Mezquita




Los cuatro arcos que transforman en octogonal la sala representan los Cuatro elementos, mientras que los tres muros restantes (cuatro menos el de las tres entradas) muestran un dato muy poco conocido en occidente. Los antiguos filósofos determinaron que entre cada uno de los cuatro elementos debía existir algo, algún elemento que no fuese el vacío, por lo que determinaron que en estos puntos se ubicaban unas leyes naturales: Obediencia, Armonía y Necesidad. Curiosamente, si ubicamos estos términos en su correspondiente lugar en un plano de la Mezquita, el punto de armonía está situado en frente del Mihrab. Dios es lo más armónico que existe para los creyentes.





Mihrab de la Mezquita
Para completar esta visión conceptual simbólica de la Mezquita, tendremos que buscar la culminación de todo: la Bóveda. Tanto la del Mihrab como la de la Sala de Oración son octogonales. El ocho en este lugar simboliza el nombre de Dios: Allah. Allah se forma con siete componentes más la unidad, lo que es ocho. Ocho a partir del cuatro. La perfección a partir del cuaternario. La Tetraktys de los Pitagóricos. Que a partir de los cuatro elementos se llegue a Dios.


Si miramos sobre nuestras cabezas, encontraremos como siempre el sello que nos ilustra todos estos conceptos. El Círculo. La perfección. Todo lo que aquí representa la Tierra, la Humanidad, lo Inmortal e impuro basado en el Cuatro y en los elementos terrestres evoluciona tornándose perfecto, divino e imperecedero. El Cuatro, que se convierte en Ocho, al que accedemos por el tres, termina volviéndose uno. Termina volviéndose eterno.



miércoles, 5 de octubre de 2016

Los Secretos de San Dionisio


Resultado de imagen de iglesia de san dionisioLa religión está en constante cambio. Las enseñanzas que hoy conocemos distan mucho de lo que en su día fueron, hasta el punto de muchas veces resultar ser síntesis de diferentes creencias paganas. Cuando miramos al cristianismo desde este punto de vista resaltan sobre todo los elementos añadidos a su origen provenientes de la Doctrina Mitraica. Puede que ya haya caído en el olvido, pero hay que recordar que hasta bien entrado el siglo III d.C, no sólo era una religión fundamental, si no que se disputaba la hegemonía religiosa con el cristianismo. Si no hubiera sido por la decisión de Constantino de erigir al Cristianismo como religión oficial del Imperio, probablemente hubiese sido el Mitraísmo el que hubiera ocupado este lugar fundamental en la política del ya Bajo Imperio Romano.
A ciencia cierta es mínimo lo que se sabe de esta creencia, pues fue muy criticada y perseguida por los cristianos. De los escritos de varios padres de la iglesia se han obtenido diferentes datos, pero como digo, filtrados y probablemente haciendo incapié en los puntos más grotescos de su ritualística.
Puede que su más conocido acto fuera el Taurobolium castellanizado como Taurobolio, y que en resumen consistía en la muerte de un toro sagrado, que derramaba su sangre sobre alguien iniciándolo así en la nueva vida. Se sabe que al morir el toro desangrado, los presentes aclamaban al iniciado como "renatus in aeternum" (renacido en la eternidad). Este tipo de rituales estaban acompañados de otros de muy difícil comprensión, de los que no se conocen con tanta claridad sus detalles.
Sin embargo, fueron varios los detalles que tomó el Cristianismo de esta creencia. Desde las llamadas Mitras, el sombrero de los obispos, al momento cumbre de la ceremonia religiosa: la Comunión. Ambos se heredaron (o copiaron) de la tradición mitráica.
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Sol Invicto, Mitra, en una representación de la época.
Hablar en profundidad de su herencia es complejo, ya que sus raíces se pierden en los mitos iranios y en algunos textos persas, donde califican a Mitra como Dios del Sol.
En algunos momentos de la historia romana se dio a Mitra el nombre de Sol Invicto: el invencible Dios Sol. Entre muchas de sus representaciones se encuentra la de un hombre joven, de cabellos rizados, coronado con los picudos rayos del sol, emergiendo de su cabeza.
Se nos viene a la cabeza la imagen de cualquier imagen artística de Cristo, coronado con las Potencias.
¿A caso no es Jesús el Mitra de los romanos? En casi todos los tratados, los antiguos se refieren a Jesús como Cristo-Júpiter-Sol. Júpiter tiene etimológicamente el significado de "Padre de Luz". Recordemos la orientación de las iglesias, donde el altar está en el Este, lugar por donde aparece el Sol (nace). Sin embargo, lejos de todos estos elementos que en cierto modo son suposiciones, hay un elemento en Jerez que aleja todo tipo de dudas, albergando una  representación de Mitra, en un templo Católico como es San Dionisio.
Ya hemos hablado de ellos, pero de nuevo vuelven a aparecer en escena.

Linea de Canecillos en San Dionisio, junto a la Torre de la
Atalaya.
Los llamados "Canecillos" son unos pequeños salientes de las cornisas de los edificios, simulando ser el arranque de una viga de la techumbre. Estos elementos, cuyo uso era meramente decorativo, estaban decorados con representaciones antropomorfas o zoomorfas. Su significado puede que fuera similar al de las gárgolas, el de actuar como elemento apotropaico (dador de buena suerte) así como alejar a los malos espíritus de un lugar sagrado. No en vano, este tipo de ornamentos guardan una buena muestra de Bestiarios medievales, así como representaciones de personas que en su día tuvieron significado para quienes los tallaron. Así encontramos en ellos hombres barbados, caballos, personajes realizando enigmáticas tareas, representaciones de bellotas, conchas... Pero nunca hasta ahora, un Dios romano.

El Canecillo con el rostro de Sol Invicto
En el lado del Evangelio de la Iglesia de San Dionisio, en el exterior, y alternados con decoraciones vegetales encontramos los canecillos. En el caso de esta iglesia su contenido es mas o menos antropomorfo y geométrico, así encontraremos tanto rostros de seres como mocárabes. Y es uno de los más cercanos a la Torre de la Atalaya el que nos ha traído hasta aquí. Lo tenemos en la foto de la derecha.
En él observamos la cabeza de un hombre, de rasgos estilizados, de la que surgen unas prolongaciones aportándole la apariencia que los romanos daban a su Sol Invicto.

El porqué de la presencia de este elemento aquí es cuanto menos misterioso, ya que San Dionisio es de factura mudejar. Sus constructores teoricamente no practicaban cultos a divinidades romanas. Podemos pensar que se trate de una alusión a Sol Invicto como representación de Jesús, pues como ya hemos dicho, es su claro antecedente estéticamente hablando. Lo que es seguro, es que este Dios está mucho más presente de lo que podamos imaginar. E incluso en palabras de un romano, podemos estar en su presencia. Este es el último secreto de la Iglesia de San Dionisio.

Este templo posee una de las orientaciones más perfectas que podamos encontrar en Jerez. Si trazamos una línea que divida en dos mitades el templo desde la entrada hasta el retablo, sería un perfecto eje Oeste - Este. Y no sólo eso. Cada tarde, a partir de las seis y hasta el anochecer, se produce un interesante efecto en la Plaza de la Asunción. La estratégica construcción de los palacios que la rodean, y la ubicación de la calle José Luís Díez, permiten que los alrededores del templo queden en penumbra, iluminándose casi mágicamente sólo San Dionisio. Es entonces cuando nos encontramos frente a frente con Sol Invicto, o con Jesús, o con Dios. Quién sabe.



jueves, 22 de septiembre de 2016

El Salto al Cielo II

Quedan aún varios pormenores por analizar sobre este enclave, ya que en la anterior entrada dejamos pendientes algunos puntos sobre la construcción y uso de la Ermita del Salto al Cielo. 
Hace una semana formulamos una hipótesis sobre el uso de este edificio que ahora recordamos: La Ermita del Salto al Cielo, tenía entre sus funciones la de servir a modo de retiro para los monjes cartujos, no para esperar a la muerte, si no para alejarlos del bullicio del mundo, y así poder tomar decisiones cerca de la Obra de Dios. Para esto, es posible que descubrieran que la conjunción de las imágenes y sentimientos que evocaba un lugar junto con el Canto Gregoriano y en concreto el intervalo de Octava, fuera capaz de transportarles a un estado diferente, probablemente provocado por la meditación y el sosiego que seguían, y que les ayudara en el cometido principal que implicaba estar en aquella ermita. 
Según hemos sabido, el cometido principal por el que se construyó, fue el de servir para celebrar consejo. Las decisiones allí tomadas, debían estar razonadas, y puede que para ello utilizaran esa fórmula que describimos en la anterior entrada.
Planos de Montea en la Cartuja. Foto de www.entornoajerez.com
Sin embargo, la capilla y todo el conjunto de edificios nunca fueron empleados una vez finalizados por los monjes cartujos, ya que debido a las exclaustraciones esto se hizo imposible. Curiosamente, hasta el Siglo XIX no se comenzó la construcción. Esto podría hacernos pensar que todo lo anterior se debe a la casualidad. Nada más lejos de la realidad. Sabemos que el proyecto de la obra debía de estar listo desde el Siglo XVIII, ya que uno de los elementos que nos lo afirman se encuentra a la vista de todo aquel que visite la Cartuja de Jerez. Los llamados Planos de Montea son unos dibujos trazados a gran escala, generalmente dibujados en el suelo por su tamaño. Delante de la Iglesia de Santa María de la Defensión se encuentran, mas de cien años después. Esta clave nos permite conocer el cuidado que tomaron los miembros del cenobio en su realización, a pesar de que luego fuesen otros quienes la construyeran. 
Si los observamos detenidamente seguro que se nos vienen a la cabeza otras entradas de este Blog. Y es que el Salto al Cielo es el ejemplo más fehaciente del Triunfo del Compás sobre la Escuadra, del Círculo sobre el Cuadrado, de la Perfección sobre el Mundo. Puede que el  mayor secreto de este lugar sea su estructura. La Estructura de todo edificio parte desde el principio de rectas, curvas y ángulos. Generalmente, toda construcción se puede simplificar hasta representarla mediante figuras geométricas. Estas figuras resultantes no suelen tener ningún significado, pues acostumbran a ser fruto de la casualidad. Pero aquí no es así. Cuando nos topamos con un ejemplo tan claro, no hay lugar a las dudas: aquí lo tenemos.


Se trata de un círculo inscrito en un cuadrado, y de su diámetro se traza un triángulo equilátero. El Cuadrado encaja en la logia, el círculo forma la cúpula y el triángulo en su vértice superior alcanza el pináculo de la Linterna. Esta es la estructura simplificada al máximo que obtenemos una vez trazado el esquema conceptual. No puedo olvidar citar los esquemas conceptuales del libro Alquimia en Jerez donde vemos como a partir de la Fachada del Palacio Riquelme se forman estos dibujos. En el caso de nuestra ermita, el esquema es prácticamente idéntico. No podemos afirmar que hubiera un vínculo concreto entre el arquitecto de esta y el grupo de alarifes que reprodujeron por Jerez el esquema conceptual de Riquelme.
Grabado XXI del Atalanta Fugiens
Para aportar datos seguros vayamos a la fuente de esta imagen. Se trata de la Fuga de Atalanta un tratado de Alquimia considerado el libro más innovador de la época. Su contenido estaba formado por cincuenta partituras de obras musicales, cincuenta grabados alegóricos, y el mismo número de discursos filosóficos. El grabado XXI y sus correspondientes pieza y discurso nos muestran una imagen muy similar a esta.
El texto de la pieza musical dice lo siguiente: "Desde el macho y la hembra traza un círculo único de donde surge el cuadrado de lados iguales. Traza a partir de él un triángulo en contacto por todas partes con una redonda esfera. La piedra entonces habrá nacido."
En la ermita del Salto al Cielo, esa dualidad macho - hembra desaparece, viéndose una trinidad. Puede que el tercer miembro sea un ser andrógino, puede que se trate del Rebis, la criatura mitad hombre mitad mujer. Recordemos que en un principio Dios creó al hombre, pero este contenía en su interior a la mujer, por lo que en cierto modo era andrógino. Si estudiamos algunos textos clásicos de la alquimia comprenderemos que el Rebis representa a la perfección. Eso quieren representar las tres arcadas de la entrada, en lugar de las dos que hubieran correspondido a la mujer y el hombre.
En cuanto al círculo, representa tanto el comienzo como el fin de la obra. Simboliza la materia primigenia, el vaso en el que tendrá comienzo la obra alquímica, pero también el final, la piedra filosofal, emblema de la "perfección en la Tierra". A continuación tenemos el cuadrado, que nos habla del cuaternario, de los cuatro elementos que darán origen a la Opus Magnum. El triángulo por su parte es más complejo, ya que puede representar de nuevo lo anteriormente dicho sobre el Rebis o ser andrógino, o hablarnos de las tinieblas y la luz separadas por el agua, tal y como vemos en esta Tetraktys que anteriormente cité en el blog. El Agua en ese sentido no es el agua vulgar. Podemos aplicarle la expresión "agua que no moja las manos", ya le dedicaremos una entrada, pero se está refiriendo al Rocío. Existe una forma más aquí, y es la linea que divide la esfera en dos. Esas dos mitades de la esfera corresponden a la Luz y a las Tinieblas. Si a ese círculo le añadimos la veleta cruciforme encima de la linterna de la cúpula obtenemos el símbolo del Crisol. Fulcanelli en su El Misterio de las Catedrales aborda este tema y lo relaciona con la forma de la Cruz Ansada de los egipcios. El Crisol es también una representación del universo del alquimista, y de ahí que guarde en su interior tanto la luz como las tinieblas. Debo citar aquí fragmento de la Tabla Esmeralda, el texto alquímico más conocido, redactado por  Hermes Trismegisto (Aquel que posee las tres partes de la Sabiduría eterna)
Grabado alquímico con escalera de 7 peldaños
Usa tu mente por completo y sube de la Tierra al Cielo, y, luego, nuevamente desciende a la Tierra y combina los poderes de lo que está arriba y lo que está abajo. Así ganarás gloria en el mundo entero, y la oscuridad saldrá de ti de una vez.
De nuevo vemos en esta sentencia la idea de Subir al Cielo para alcanzar la gloria eterna. No es raro que la alegoría de la Alquimia según Fulcanelli sea una mujer con una escalera de siete peldaños. Siete son las notas musicales. Siete mas una repetida conforman la Octava. A fin de cuentas, no dejan de ser siete los lugares que el alma transita hasta alcanzar el cielo, pues como decía Cicerón en su Sueño de Escipión, "Sus gobernantes y protectores que han salido de aquí, regresan aquí" refiriéndose al lugar en el que el alma comienza su viaje, y el lugar en el que lo finaliza. ¿Puede ser una velada afirmación de que ese viaje se produzca sin abandonar la Tierra? 
Debo finalizar este artículo al igual que el viaje del alma: regresando al lugar del que partí. Al principio, citando una frase que lo ilustra todo:
"Hay otros mundos, pero todos están en este"



Fotografías y datos de entornoajerez.com cadizenmoto.com 

jueves, 15 de septiembre de 2016

El Salto al Cielo

La Capilla desde un camino ascendente
Fray Luis de León y su Oda a la Vida retirada parecen haber sido la inspiración de este sitio. Probablemente en su interior hayan tenido lugar gran cantidad de hechos interesantes, de sucesos y de anécdotas que se han perdido. A pesar de todos los avatares que ha sufrido, aun hoy en día, sigue transmitiendo una tranquilidad y un sosiego que rara vez se encuentran en una construcción.
La Capilla del Salto al Cielo es una de las construcciones más interesantes de Jerez, pues es uno de los pocos ejemplos de edificaciones de planta redonda en nuestra zona. Si entramos en el interior de ella, ante nosotros se abrirá una sala circular, coronada por una cúpula con linterna. Avanzando, llegamos al presbiterio, en este caso, es una continuación rectangular del comienzo de la capilla.
En sus muros, se alternan pilastras de orden gigante con nichos y vanos, donde puede que en el pasado existieran estatuas de santos o pinturas.
Actualmente sigue siendo una incógnita todo lo que rodea a esta capilla. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta si lo fue, o si por el contrario se empleó como sala capitular. Lo único seguro es que fue construida por la Orden Cartuja, pues se encuentra en unos terrenos cercanos al Monasterio de Santa María de la Defensión. Sin embargo, la idea más romántica nos cuenta que los cartujos ancianos venían a este lugar a retirarse, a pasar sus últimos días antes de dar el "Salto al Cielo".

Interior de la Capilla
Sin embargo, si analizamos este complejo desde otra perspectiva, puede que nos demos cuenta de que tal salto al cielo no tiene por qué estar acompañado de la muerte, si no que puede ser un salto espiritual mediante ciertos alicientes que ayuden a las personas a alcanzar un estado diferente de conciencia. Se ha demostrado científicamente, que mediante imágenes y sonidos es posible entrar en un estado distinto, alcanzando un trance. Puede que el mejor lugar para ello sea este.

Podemos plantear una hipótesis sobre este lugar, y es que se trate de un sitio construido para alejarse del bullicio del monasterio y entrar en contacto con la naturaleza, con la obra de Dios. Aquí parece primar un concepto panteísta de la religión, donde tanto la naturaleza como el universo son Dios y los cartujos pretenden acercarse él, lejos de la obra de los humanos. Si este era el verdadero uso de este enclave, meditar y en cierto modo retirarse del mundo, estaríamos ante uno de los pocos lugares diseñados para tal fin y empleados por la Iglesia. Ya hemos comentado gran cantidad de veces las características que daban a las iglesias los constructores, ya fuera mediante la orientación o bien por el lugar de emplazamiento. Hoy en dia, sería imposible construir una catedral o una iglesia tal y como lo hicieron los antiguos. Pero aun más difícil es encontrar un lugar destinado a la meditación o al retiro construido en el siglo XVIII, y que cumple todas las premisas de los templos.
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El Salto al Cielo en contacto con la naturaleza
Su orientación es de las más perfectas que existen en la zona y la frondosidad de sus alrededores nos indica que existe un curso subterráneo de agua, por lo que es un enclave telúrico excelente.
Se trata de una construcción muy armoniosa en sus medidas, donde prima el tres. Puede que la reflexión sobre el alma fuera uno de los principales temas que estuvieran en la mente de los cartujos que allí se retiraban, ya que tres son las partes que integran el alma según Macrobio: Razón, Coraje y Deseo. El tres y sus múltiplos abundan en la naturaleza. Tres veces tres, es decir, nueve, son los meses que dura la gestación. En la religión son tres los miembros de la santísima trinidad. Todo esto queda reflejado en los muros de la capilla.
En cuanto a los sonidos que producen estos estados, diremos que uno de los que más activan al cerebro es el Canto Gregoriano, propio de los monasterios. Ese pudo ser el sonido que junto con los otros estímulos hiciera a los monjes alcanzar una paz interior distinta, que les ayudara a concentrarse, quien sabe si en la muerte, en el alma o en temas menos profundos. Si como parece, era este el cometido de este enclave, no sabemos hasta que punto lo hacían de forma consciente o inconsciente. Puede que de algún modo se abstrayeran en la meditación sin saberlo, puede que llegaran al procedimiento que estamos describiendo de forma casual.
Siguiendo con Macrobio y sus Comentarios al Sueño de Escipión, nos habla de que el alma puede estar formada por acordes musicales, principalmente por la octava. La Octava, el Ocho cabalísticamente hablando representa un nuevo comienzo en algo que ya existe, así como un portal al infinito. Puede que la octava sea el sonido más propicio para estos objetivos, ya que según la tradición hebrea, ocho son los lugares por donde pasa el alma desde el cielo hasta la Tierra. He aquí la clave: el sonido de la octava, en compañía de la armonía del interior de la Capilla y las características del edificio, hacen que el alma realice de nuevo su viaje hasta el origen de esta. Ese es el Salto al Cielo.
Y esto no acaba aquí.




Fotografías de:
http://www.diariodejerez.es/article/jerez/1194623/la/otra/cartuja.html y http://cadizenmoto.com/2014/08/11/ermita-del-salto-al-cielo/

jueves, 8 de septiembre de 2016

Alquimia y Pitagorismo en la Trinidad de Jerez

Probablemente desconocida para muchos, la Iglesia de la Trinidad de Jerez acostumbra a pasar desapercibida entre los caminantes que transitan la plaza de las Angustias. Su fachada de un austero barroco está flanqueada por naranjos, que embellecen el patio delantero de la Iglesia. Es este un lugar que transmite una tranquilidad especial, que prácticamente atrapa a quien pasa por delante del templo. Curiosamente, este debe ser el lugar con más iglesias juntas de Jerez. Existen tres a menos de cien metros. Una de ellas es actualmente un restaurante que forma parte de un hotel, pero las otras dos han conservado su función original. 
Una vez cruzamos la reja y accedemos a la iglesia, se abre ante nosotros un templo muy luminoso debido a sus ventanas y al blanco de sus paredes. Pero retrocedamos y salgamos de nuevo para contemplar la fachada. Una imponente cruz patada la preside. Seguro que nos viene a la Cabeza la orden templaria, pues este era su emblema. La Orden Trinitaria también la adoptó como enseña, pero con dos colores: Rojo y Azul. 
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Cruz Trinitaria
Bajo la Cruz nos mira un ojo panóptico, el ojo que todo lo ve enmarcado en un triángulo equilátero. A modo de dovela central de la puerta se colocó una voluta de acanto. A los lados vemos dos columnas de orden toscano que sustentan el arquitrabe del ojo sobre el que se encuentra el plinto con la cruz. Todo esto va a la vez enmarcado con unas pilastras almohadilladas. La austera fachada guarda uno de los secretos de esta iglesia, y es bastante sorprendente. Simbólicamente, podemos considerar que la Cruz es únicamente una representación de Jesús, debida a la Crucifixión, pero dentro de un círculo, tal y como aparece en el tímpano de la fachada, se puede tomar como una representación del Cuaternario. El Cuaternario es la base de la llamada "Tetraktys", la figura fundamental del misticismo pitagórico. La Tetraktys se considera una representación del universo y de la creación divina. 
Representación de la Tetraktys
Puede que para nuestra mente acostumbrada a la representación de la divinidad como algo casi palpable y cotidiano (en el caso del cristianismo, como un dios semejante a nosotros) la identificación pitagórica de ella como una sucesión de números o puntos sea algo que nos produzca extrañeza. Pitágoras veía a la divinidad representada por el 10, un número para él perfecto, y lo mostraba mediante el orden 1-2-3-4, que ordenado ascendentemente recordaba a una pirámide. La Cruz enmarcada por un círculo se identifica al igual que la estrella de seis puntas o hexagrama con los cuatro elementos clásicos: Agua, Fuego, Tierra y Aire. Si se ordenan o se disponen de forma correcta, utilizándolos según su naturaleza, es posible alcanzar la piedra filosofal. Continuamente se nos va a repetir en los tratados que la gran obra alquímica es trabajo "de mujer y niño", que es plenamente sencilla, y que quien maneje correctamente los elementos, será capaz de obtener los secretos de la naturaleza. Estos cuatro elementos son el cuaternario al que me refiero, y que como he dicho actúan a modo de base.
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Tetraktys con el Cuaternario en la Base
Para desentrañar el simbolismo de la cruz, habremos de seguir analizando su forma. La Cruz es un elemento de rectitud, ya que está trazada mediante rectas, mientras que el círculo es símbolo de divinidad, pues no se encuentra en la naturaleza un círculo perfecto. Ya he repetido aquello del Compás que vence a la Escuadra, o que el Cubo es la oposición al Círculo. Claramente vemos que esta cruz es una alegoría a la perfección, al camino que lleva a Dios mediante la perfección y la correcta utilización del Cuaternario.
Sin embargo, es necesario continuar analizando la cruz para confirmar nuestra hipótesis alquímica. Los colores de la Orden Trinitaria son el azul marino, el rojo y el blanco. En este caso, se nos viene a la Cabeza la entrada sobre los colores de las iglesias, ya que son estos tres los que se aparecen y se suceden durante el día. El Negro correspondiente al lado del Evangelio se representa también como el azul oscuro, ya que en algunas culturas no existe distinción entre un color y otro. El Blanco está presente en el fondo de la Cruz y en sus hábitos, mientras que los restantes los encontramos en los brazos de la Cruz patada.
En resumen, se nos están mostrando los colores de la obra alquímica, que se irán sucediendo conforme avancemos en la creación de la piedra, mediante el orden y la correcta utilización, para finalizar en el círculo, que es la perfección.
En la próxima entrada continuaremos con la Tetraktys, y completaremos el significado simbólico de esta iglesia, pues su mayor secreto se encuentra en el interior.

viernes, 2 de septiembre de 2016

San Marcos, una Iglesia masónica

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Construcción de una Iglesia gótica en la Edad Media, a la Derecha,
cobertizo de madera antecedente de las Logias.
Cuando se estudia la Masonería, llegamos a la conclusión de que sus raíces se sumergen hasta el Antiguo Egipto. Desde los constructores de templos instruidos en los Secretos de la Naturaleza, hasta los primeros canteros conocedores de técnicas que aún hoy se desconocen en gran medida. No será hasta la Edad Media, que hagan una importante aparición en Occidente. Los Masones serán llamados "Canteros", pues esta era su profesión: Construir iglesias tallando la roca. En esa época hemos de ver a la Masonería como un grupo de albañiles, de profesionales que recorrían toda Europa de obra en obra, sin un lugar fijo de residencia. Cuando se terminaba un templo, pasaban a otro. Sus lugares de reunión, al igual que ahora se denominaban Logias. Una Logia masónica actualmente acostumbra a ser un lugar con varios elementos que la conforman: Un salón a modo de antecámara, donde se preparan los trabajos, generalmente llamado "Salón de pasos perdidos", la Logia en sí misma: una sala amplia, orientada mirando al Este, pintada de rojo en sus paredes y con su techo azul simulando el cielo. Al igual que a las Iglesias, se las considera una representación del Universo. Se puede incluir también a la Cámara de Reflexión, la sala negra, pequeña y sin ventanas. Todo esto, en su época se reducía a un pequeño cobertizo en los exteriores del templo en construcción. Su vida era así, en constante movimiento. Sin embargo, se nos planteará una duda... ¿Eran en esa época tan enigmáticos como ahora? La respuesta es sí. 
No podemos olvidar, que en ese constante movimiento, habían transitado y recorrido gran cantidad de lugares, empapándose de los conocimientos de muchas culturas que se transmitían entre ellos y guardaban como tesoros. 
En Jerez, el lugar más evidente, y donde más claramente se ve la mano de los canteros, es en la iglesia de San Marcos. Haremos un pequeño recorrido por ella y desentrañaremos sus secretos.

Canecillos de San Marcos, una herencia de la Alquimia Islámica
Nada mas llegar, accederemos por la puerta del lado de la Epístola al interior del templo. Se trata de una arco apuntado, de estilo gótico, y sobre él nos sonríen varios personajes. Estos elementos, denominados Canecillos, tienen la única función de simular que sustentan un elemento superior, como una cornisa. En Jerez son muy repetidos en diversas edificaciones de carácter mudejar, más adelante les dedicaremos más atención, pues son muy interesantes. Las imágenes representan a la fauna. Este afán por representar a la naturaleza, muy propio de la decoración islámica, también tiene sus raíces en la cultura celta, donde se rendía culto a dioses con atributos animales. El Dios Cernunos, se suele representar con cuernos de ciervo. 
Los canteros heredaron diversa cultura celta, fruto de sus viajes y estancias en las Tierras inglesas. Allí se vivía un singular cristianismo, que con el objeto de facilitar la incorporación de una nueva cultura religiosa había adaptado y aceptado símbolos celtas, tales como la cruz con el orbe solar, o el trébol. La cultura celta está muy presente en Jerez, pero no somos conscientes de su existencia, ya le dedicaremos una entrada. Siguiendo con los canecillos, veremos que se alternan unas decoraciones que recuerdan a una concha, con lo que parece ser un hombre barbado y con capucha y un animal que bien puede ser un hipopótamo. La concha es un elemento muy recurrente en la alquimia, pues tiene un profundo significado. No es extraño que las pilas de agua bendita o las pilas bautismales acostumbren a tener esta forma.

Antes de proseguir, hemos de responder una duda que seguro que nos ha surgido: Si muchos de los elementos ocultos de los canteros y sus creencias estaban completamente prohibidos y castigados por la Iglesia, ¿por qué les permitían colocarlos a simple vista en sus iglesias y no acababan con ellos?
Alineación de los Evangelistas según la Cruz
Cósmica 
En este caso, la respuesta es muy sencilla: como ya hemos mencionado, los canteros conocían técnicas constructivas y decorativas que eran desconocidas para todos los profanos al grupo, por lo que si la iglesia arremetía contra ellos o bien la inquisición los condenaba, ellos no incumplirían su juramento de revelar estas técnicas. por lo que no se podría seguir construyendo iglesias, por lo que siempre fueron con ellos mucho más flexibles que con cualquier otro filósofo o conocedor de sabidurías heterodoxas.

El segundo elemento que nos indica la presencia de canteros masones pasa muy desapercibido, pues sólo si se sabe de su existencia y de sus secretos, se conoce este peculiar detalle: dependiendo del orden que se de en una iglesia al Tetramorfos, es decir, a la colocación de los cuatro evangelistas en la decoración de un templo, podremos obtener diferentes datos. En la bóveda de San Miguel sobre la que traté en mi artículo Las Bóvedas de San Miguel: Fuentes paganas y herméticas en la Arquitectura gótica y renacentista jerezana resolví la colocación de los evangelistas como un mensaje de peligro, como una indicación por parte del autor del programa iconológico a las personas que indagaban en las enseñanzas secretas de mantenerse en secreto, esperando a tiempos mejores. Sin embargo, existe una posición que adoptan, generalmente en las bóvedas, que funciona como una firma.
En San Marcos, esta posición presente en San Miguel se cumple en una de sus bóvedas. La explicación al por qué se encuentra en las constelaciones, dentro de la llamada Cruz cósmica, de la que hablaremos próximamente. Una representación exacta se encuentra en el Tarot, en el Arcano XXI, donde el Tetramorfos queda perfectamente alineado. Si miramos hacia las bóvedas de esta iglesia, veremos la firma que dejaron los Canteros-Masones para la posteridad, ahí están representados en su misteriosa alineación.
Obsérvese como sobre la cornisa y bajo la ventana existe
un cordón anudado
El último secreto de San Marcos es el más evidente y esclarecedor de cuantos hay. Tanto es así que no hace falta entrar a la iglesia para verlo. Si bordeamos los muros del templo, veremos como a cierta altura se encuentra tallado en la piedra un cordón que rodea toda la Iglesia. Si entramos en una logia masónica actual, veremos como sigue colocándose un cordón rodeando el interior de la sala, simbolizando la cadena de unión de los masones, un rito con el que se suele concluir los trabajos en la logia. Sin duda, la Iglesia de San Marcos fue creada en su origen como un guiño a sus creadores, como una firma que ha permanecido en el tiempo, y que aún hoy en día, más de quinientos años después permanece,