miércoles, 5 de octubre de 2016

Los Secretos de San Dionisio


Resultado de imagen de iglesia de san dionisioLa religión está en constante cambio. Las enseñanzas que hoy conocemos distan mucho de lo que en su día fueron, hasta el punto de muchas veces resultar ser síntesis de diferentes creencias paganas. Cuando miramos al cristianismo desde este punto de vista resaltan sobre todo los elementos añadidos a su origen provenientes de la Doctrina Mitraica. Puede que ya haya caído en el olvido, pero hay que recordar que hasta bien entrado el siglo III d.C, no sólo era una religión fundamental, si no que se disputaba la hegemonía religiosa con el cristianismo. Si no hubiera sido por la decisión de Constantino de erigir al Cristianismo como religión oficial del Imperio, probablemente hubiese sido el Mitraísmo el que hubiera ocupado este lugar fundamental en la política del ya Bajo Imperio Romano.
A ciencia cierta es mínimo lo que se sabe de esta creencia, pues fue muy criticada y perseguida por los cristianos. De los escritos de varios padres de la iglesia se han obtenido diferentes datos, pero como digo, filtrados y probablemente haciendo incapié en los puntos más grotescos de su ritualística.
Puede que su más conocido acto fuera el Taurobolium castellanizado como Taurobolio, y que en resumen consistía en la muerte de un toro sagrado, que derramaba su sangre sobre alguien iniciándolo así en la nueva vida. Se sabe que al morir el toro desangrado, los presentes aclamaban al iniciado como "renatus in aeternum" (renacido en la eternidad). Este tipo de rituales estaban acompañados de otros de muy difícil comprensión, de los que no se conocen con tanta claridad sus detalles.
Sin embargo, fueron varios los detalles que tomó el Cristianismo de esta creencia. Desde las llamadas Mitras, el sombrero de los obispos, al momento cumbre de la ceremonia religiosa: la Comunión. Ambos se heredaron (o copiaron) de la tradición mitráica.
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Sol Invicto, Mitra, en una representación de la época.
Hablar en profundidad de su herencia es complejo, ya que sus raíces se pierden en los mitos iranios y en algunos textos persas, donde califican a Mitra como Dios del Sol.
En algunos momentos de la historia romana se dio a Mitra el nombre de Sol Invicto: el invencible Dios Sol. Entre muchas de sus representaciones se encuentra la de un hombre joven, de cabellos rizados, coronado con los picudos rayos del sol, emergiendo de su cabeza.
Se nos viene a la cabeza la imagen de cualquier imagen artística de Cristo, coronado con las Potencias.
¿A caso no es Jesús el Mitra de los romanos? En casi todos los tratados, los antiguos se refieren a Jesús como Cristo-Júpiter-Sol. Júpiter tiene etimológicamente el significado de "Padre de Luz". Recordemos la orientación de las iglesias, donde el altar está en el Este, lugar por donde aparece el Sol (nace). Sin embargo, lejos de todos estos elementos que en cierto modo son suposiciones, hay un elemento en Jerez que aleja todo tipo de dudas, albergando una  representación de Mitra, en un templo Católico como es San Dionisio.
Ya hemos hablado de ellos, pero de nuevo vuelven a aparecer en escena.

Linea de Canecillos en San Dionisio, junto a la Torre de la
Atalaya.
Los llamados "Canecillos" son unos pequeños salientes de las cornisas de los edificios, simulando ser el arranque de una viga de la techumbre. Estos elementos, cuyo uso era meramente decorativo, estaban decorados con representaciones antropomorfas o zoomorfas. Su significado puede que fuera similar al de las gárgolas, el de actuar como elemento apotropaico (dador de buena suerte) así como alejar a los malos espíritus de un lugar sagrado. No en vano, este tipo de ornamentos guardan una buena muestra de Bestiarios medievales, así como representaciones de personas que en su día tuvieron significado para quienes los tallaron. Así encontramos en ellos hombres barbados, caballos, personajes realizando enigmáticas tareas, representaciones de bellotas, conchas... Pero nunca hasta ahora, un Dios romano.

El Canecillo con el rostro de Sol Invicto
En el lado del Evangelio de la Iglesia de San Dionisio, en el exterior, y alternados con decoraciones vegetales encontramos los canecillos. En el caso de esta iglesia su contenido es mas o menos antropomorfo y geométrico, así encontraremos tanto rostros de seres como mocárabes. Y es uno de los más cercanos a la Torre de la Atalaya el que nos ha traído hasta aquí. Lo tenemos en la foto de la derecha.
En él observamos la cabeza de un hombre, de rasgos estilizados, de la que surgen unas prolongaciones aportándole la apariencia que los romanos daban a su Sol Invicto.

El porqué de la presencia de este elemento aquí es cuanto menos misterioso, ya que San Dionisio es de factura mudejar. Sus constructores teoricamente no practicaban cultos a divinidades romanas. Podemos pensar que se trate de una alusión a Sol Invicto como representación de Jesús, pues como ya hemos dicho, es su claro antecedente estéticamente hablando. Lo que es seguro, es que este Dios está mucho más presente de lo que podamos imaginar. E incluso en palabras de un romano, podemos estar en su presencia. Este es el último secreto de la Iglesia de San Dionisio.

Este templo posee una de las orientaciones más perfectas que podamos encontrar en Jerez. Si trazamos una línea que divida en dos mitades el templo desde la entrada hasta el retablo, sería un perfecto eje Oeste - Este. Y no sólo eso. Cada tarde, a partir de las seis y hasta el anochecer, se produce un interesante efecto en la Plaza de la Asunción. La estratégica construcción de los palacios que la rodean, y la ubicación de la calle José Luís Díez, permiten que los alrededores del templo queden en penumbra, iluminándose casi mágicamente sólo San Dionisio. Es entonces cuando nos encontramos frente a frente con Sol Invicto, o con Jesús, o con Dios. Quién sabe.



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