viernes, 2 de septiembre de 2016

San Marcos, una Iglesia masónica

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Construcción de una Iglesia gótica en la Edad Media, a la Derecha,
cobertizo de madera antecedente de las Logias.
Cuando se estudia la Masonería, llegamos a la conclusión de que sus raíces se sumergen hasta el Antiguo Egipto. Desde los constructores de templos instruidos en los Secretos de la Naturaleza, hasta los primeros canteros conocedores de técnicas que aún hoy se desconocen en gran medida. No será hasta la Edad Media, que hagan una importante aparición en Occidente. Los Masones serán llamados "Canteros", pues esta era su profesión: Construir iglesias tallando la roca. En esa época hemos de ver a la Masonería como un grupo de albañiles, de profesionales que recorrían toda Europa de obra en obra, sin un lugar fijo de residencia. Cuando se terminaba un templo, pasaban a otro. Sus lugares de reunión, al igual que ahora se denominaban Logias. Una Logia masónica actualmente acostumbra a ser un lugar con varios elementos que la conforman: Un salón a modo de antecámara, donde se preparan los trabajos, generalmente llamado "Salón de pasos perdidos", la Logia en sí misma: una sala amplia, orientada mirando al Este, pintada de rojo en sus paredes y con su techo azul simulando el cielo. Al igual que a las Iglesias, se las considera una representación del Universo. Se puede incluir también a la Cámara de Reflexión, la sala negra, pequeña y sin ventanas. Todo esto, en su época se reducía a un pequeño cobertizo en los exteriores del templo en construcción. Su vida era así, en constante movimiento. Sin embargo, se nos planteará una duda... ¿Eran en esa época tan enigmáticos como ahora? La respuesta es sí. 
No podemos olvidar, que en ese constante movimiento, habían transitado y recorrido gran cantidad de lugares, empapándose de los conocimientos de muchas culturas que se transmitían entre ellos y guardaban como tesoros. 
En Jerez, el lugar más evidente, y donde más claramente se ve la mano de los canteros, es en la iglesia de San Marcos. Haremos un pequeño recorrido por ella y desentrañaremos sus secretos.

Canecillos de San Marcos, una herencia de la Alquimia Islámica
Nada mas llegar, accederemos por la puerta del lado de la Epístola al interior del templo. Se trata de una arco apuntado, de estilo gótico, y sobre él nos sonríen varios personajes. Estos elementos, denominados Canecillos, tienen la única función de simular que sustentan un elemento superior, como una cornisa. En Jerez son muy repetidos en diversas edificaciones de carácter mudejar, más adelante les dedicaremos más atención, pues son muy interesantes. Las imágenes representan a la fauna. Este afán por representar a la naturaleza, muy propio de la decoración islámica, también tiene sus raíces en la cultura celta, donde se rendía culto a dioses con atributos animales. El Dios Cernunos, se suele representar con cuernos de ciervo. 
Los canteros heredaron diversa cultura celta, fruto de sus viajes y estancias en las Tierras inglesas. Allí se vivía un singular cristianismo, que con el objeto de facilitar la incorporación de una nueva cultura religiosa había adaptado y aceptado símbolos celtas, tales como la cruz con el orbe solar, o el trébol. La cultura celta está muy presente en Jerez, pero no somos conscientes de su existencia, ya le dedicaremos una entrada. Siguiendo con los canecillos, veremos que se alternan unas decoraciones que recuerdan a una concha, con lo que parece ser un hombre barbado y con capucha y un animal que bien puede ser un hipopótamo. La concha es un elemento muy recurrente en la alquimia, pues tiene un profundo significado. No es extraño que las pilas de agua bendita o las pilas bautismales acostumbren a tener esta forma.

Antes de proseguir, hemos de responder una duda que seguro que nos ha surgido: Si muchos de los elementos ocultos de los canteros y sus creencias estaban completamente prohibidos y castigados por la Iglesia, ¿por qué les permitían colocarlos a simple vista en sus iglesias y no acababan con ellos?
Alineación de los Evangelistas según la Cruz
Cósmica 
En este caso, la respuesta es muy sencilla: como ya hemos mencionado, los canteros conocían técnicas constructivas y decorativas que eran desconocidas para todos los profanos al grupo, por lo que si la iglesia arremetía contra ellos o bien la inquisición los condenaba, ellos no incumplirían su juramento de revelar estas técnicas. por lo que no se podría seguir construyendo iglesias, por lo que siempre fueron con ellos mucho más flexibles que con cualquier otro filósofo o conocedor de sabidurías heterodoxas.

El segundo elemento que nos indica la presencia de canteros masones pasa muy desapercibido, pues sólo si se sabe de su existencia y de sus secretos, se conoce este peculiar detalle: dependiendo del orden que se de en una iglesia al Tetramorfos, es decir, a la colocación de los cuatro evangelistas en la decoración de un templo, podremos obtener diferentes datos. En la bóveda de San Miguel sobre la que traté en mi artículo Las Bóvedas de San Miguel: Fuentes paganas y herméticas en la Arquitectura gótica y renacentista jerezana resolví la colocación de los evangelistas como un mensaje de peligro, como una indicación por parte del autor del programa iconológico a las personas que indagaban en las enseñanzas secretas de mantenerse en secreto, esperando a tiempos mejores. Sin embargo, existe una posición que adoptan, generalmente en las bóvedas, que funciona como una firma.
En San Marcos, esta posición presente en San Miguel se cumple en una de sus bóvedas. La explicación al por qué se encuentra en las constelaciones, dentro de la llamada Cruz cósmica, de la que hablaremos próximamente. Una representación exacta se encuentra en el Tarot, en el Arcano XXI, donde el Tetramorfos queda perfectamente alineado. Si miramos hacia las bóvedas de esta iglesia, veremos la firma que dejaron los Canteros-Masones para la posteridad, ahí están representados en su misteriosa alineación.
Obsérvese como sobre la cornisa y bajo la ventana existe
un cordón anudado
El último secreto de San Marcos es el más evidente y esclarecedor de cuantos hay. Tanto es así que no hace falta entrar a la iglesia para verlo. Si bordeamos los muros del templo, veremos como a cierta altura se encuentra tallado en la piedra un cordón que rodea toda la Iglesia. Si entramos en una logia masónica actual, veremos como sigue colocándose un cordón rodeando el interior de la sala, simbolizando la cadena de unión de los masones, un rito con el que se suele concluir los trabajos en la logia. Sin duda, la Iglesia de San Marcos fue creada en su origen como un guiño a sus creadores, como una firma que ha permanecido en el tiempo, y que aún hoy en día, más de quinientos años después permanece,

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