jueves, 15 de septiembre de 2016

El Salto al Cielo

La Capilla desde un camino ascendente
Fray Luis de León y su Oda a la Vida retirada parecen haber sido la inspiración de este sitio. Probablemente en su interior hayan tenido lugar gran cantidad de hechos interesantes, de sucesos y de anécdotas que se han perdido. A pesar de todos los avatares que ha sufrido, aun hoy en día, sigue transmitiendo una tranquilidad y un sosiego que rara vez se encuentran en una construcción.
La Capilla del Salto al Cielo es una de las construcciones más interesantes de Jerez, pues es uno de los pocos ejemplos de edificaciones de planta redonda en nuestra zona. Si entramos en el interior de ella, ante nosotros se abrirá una sala circular, coronada por una cúpula con linterna. Avanzando, llegamos al presbiterio, en este caso, es una continuación rectangular del comienzo de la capilla.
En sus muros, se alternan pilastras de orden gigante con nichos y vanos, donde puede que en el pasado existieran estatuas de santos o pinturas.
Actualmente sigue siendo una incógnita todo lo que rodea a esta capilla. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta si lo fue, o si por el contrario se empleó como sala capitular. Lo único seguro es que fue construida por la Orden Cartuja, pues se encuentra en unos terrenos cercanos al Monasterio de Santa María de la Defensión. Sin embargo, la idea más romántica nos cuenta que los cartujos ancianos venían a este lugar a retirarse, a pasar sus últimos días antes de dar el "Salto al Cielo".

Interior de la Capilla
Sin embargo, si analizamos este complejo desde otra perspectiva, puede que nos demos cuenta de que tal salto al cielo no tiene por qué estar acompañado de la muerte, si no que puede ser un salto espiritual mediante ciertos alicientes que ayuden a las personas a alcanzar un estado diferente de conciencia. Se ha demostrado científicamente, que mediante imágenes y sonidos es posible entrar en un estado distinto, alcanzando un trance. Puede que el mejor lugar para ello sea este.

Podemos plantear una hipótesis sobre este lugar, y es que se trate de un sitio construido para alejarse del bullicio del monasterio y entrar en contacto con la naturaleza, con la obra de Dios. Aquí parece primar un concepto panteísta de la religión, donde tanto la naturaleza como el universo son Dios y los cartujos pretenden acercarse él, lejos de la obra de los humanos. Si este era el verdadero uso de este enclave, meditar y en cierto modo retirarse del mundo, estaríamos ante uno de los pocos lugares diseñados para tal fin y empleados por la Iglesia. Ya hemos comentado gran cantidad de veces las características que daban a las iglesias los constructores, ya fuera mediante la orientación o bien por el lugar de emplazamiento. Hoy en dia, sería imposible construir una catedral o una iglesia tal y como lo hicieron los antiguos. Pero aun más difícil es encontrar un lugar destinado a la meditación o al retiro construido en el siglo XVIII, y que cumple todas las premisas de los templos.
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El Salto al Cielo en contacto con la naturaleza
Su orientación es de las más perfectas que existen en la zona y la frondosidad de sus alrededores nos indica que existe un curso subterráneo de agua, por lo que es un enclave telúrico excelente.
Se trata de una construcción muy armoniosa en sus medidas, donde prima el tres. Puede que la reflexión sobre el alma fuera uno de los principales temas que estuvieran en la mente de los cartujos que allí se retiraban, ya que tres son las partes que integran el alma según Macrobio: Razón, Coraje y Deseo. El tres y sus múltiplos abundan en la naturaleza. Tres veces tres, es decir, nueve, son los meses que dura la gestación. En la religión son tres los miembros de la santísima trinidad. Todo esto queda reflejado en los muros de la capilla.
En cuanto a los sonidos que producen estos estados, diremos que uno de los que más activan al cerebro es el Canto Gregoriano, propio de los monasterios. Ese pudo ser el sonido que junto con los otros estímulos hiciera a los monjes alcanzar una paz interior distinta, que les ayudara a concentrarse, quien sabe si en la muerte, en el alma o en temas menos profundos. Si como parece, era este el cometido de este enclave, no sabemos hasta que punto lo hacían de forma consciente o inconsciente. Puede que de algún modo se abstrayeran en la meditación sin saberlo, puede que llegaran al procedimiento que estamos describiendo de forma casual.
Siguiendo con Macrobio y sus Comentarios al Sueño de Escipión, nos habla de que el alma puede estar formada por acordes musicales, principalmente por la octava. La Octava, el Ocho cabalísticamente hablando representa un nuevo comienzo en algo que ya existe, así como un portal al infinito. Puede que la octava sea el sonido más propicio para estos objetivos, ya que según la tradición hebrea, ocho son los lugares por donde pasa el alma desde el cielo hasta la Tierra. He aquí la clave: el sonido de la octava, en compañía de la armonía del interior de la Capilla y las características del edificio, hacen que el alma realice de nuevo su viaje hasta el origen de esta. Ese es el Salto al Cielo.
Y esto no acaba aquí.




Fotografías de:
http://www.diariodejerez.es/article/jerez/1194623/la/otra/cartuja.html y http://cadizenmoto.com/2014/08/11/ermita-del-salto-al-cielo/

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