jueves, 21 de julio de 2016

Problemas en Santiago y otros hechos previsibles

Recientemente he leído en La Voz del Sur este artículo sobre la Iglesia de Santiago a partir de la conferencia que Emilio Yanes ofreció con motivo de la reapertura. A partir del artículo haré una pequeña reflexión.
"No había tradición gótica. El Gótico se importó sin más, y solo importamos la imagen, la moda, no las calidades" Ciertamente es así. Nuestros maestros de Obras no pueden compararse con los de las Grandes Obras del Gótico, pero aún así, fueron capaces de construir estructuras agradables y armoniosamente edificadas, no así estructuralmente. El Caso de Santiago es evidente. Ha sufrido problemas arquitectónicos en toda su Historia. Pocos son los pilares que se hayan conservado de la edificación original sin haber sido intervenidos. Las bóvedas también han caído. El causante de estos males no es otro que el agua. Bajo el Templo hay aguas subterráneas, vacíos, recalces y enterramientos. Este fluído en contacto con la piedra de la Sierra de San Cristóbal hace que esta se desmenuce y quiebre, provocando inestabilidad. Podríamos pensar que el problema radica en la ubicación del templo. Siempre se ha venido afirmando que se encuentra construido sobre una antigua ermita, la de La Paz. Es lógico pensar que se construyera la iglesia sobre esta antigua edificación para aprovechar la estructura ya existente. Ese suele ser el motivo para explicar la mala situación de Santiago. Pero que nadie se sorprenda. Santiago está en el lugar propicio, y el motivo no es el aprovechamiento de los muros de la ermita.
Corriente de aguas subterráneas en Chartres
Santiago es el Templo jerezano con el estilo gótico más puro. Su interior ha conservado la simplicidad en sus trazas y la ausencia de decoración, que la convierte en un lugar sobrio. Para encontrar una respuesta a la ubicación hemos de ver a las más importantes catedrales de este estilo, y sabremos que en todas hay corrientes de aguas subterráneas. En la imagen de la derecha vemos las corrientes bajo la Catedral de Chartres, en Francia. Y no hay que irse tampoco mucho más lejos. San Miguel también está construida sobre corrientes subterráneas, y lo puede confirmar cualquier persona que viva en los alrededores de la Iglesia, que seguro que en la plantas bajas de su casa sufre humedades en los muros. Y he aquí la primera pregunta... ¿Por qué están construidas las iglesias sobre aguas subterráneas, en un suelo tan inestable? Esto se debe a que al igual que los dólmenes, estas estructuras están orientadas conforme a canales energéticos invisibles, pero sí palpables para los animales e instrumentos que permiten su medición, conformados por cursos de agua. Estas corrientes, llamadas Telúricas, fueron respetadas para la construcción de edificios hasta bien entrado el siglo XVIII, cuando la construcción de una iglesia era algo que se debía estudiar en profundidad, pues cometer un error en la edificación de algo tan importante era castigado. Sin embargo, en una época en la que las iglesias parecen naves industriales, únicamente hechas para albergar a la mayor cantidad de gente posible, estas leyes y cálculos se han olvidado. Las Iglesias no miran ya al Oriente, la orientación se ha perdido, y para colmo la misa se realiza mirando al Occidente, lugar de la decadencia por ser donde se pone el sol. Recordemos que  el sincretismo de Júpiter - Sol no es otro que Cristo. El ocaso simboliza la muerte de cristo, cuando el sol desaparece de nuestra vista, mientras que el amanecer es el nacimiento, la aparición del Salvador en la Tierra. La ley de Spectare ad Orientem desapareció junto con la Misa Tridentina. Y surge la segunda pregunta... Si todas estas iglesias están construidas sobre aguas subterráneas y no se caen ni tienen problemas estructurales, ¿Por qué Santiago sí?
El problema de Santiago no radica en el suelo. Está en que el arquitecto quiso cumplir todos los parámetros del Gótico desde el principio de la construcción del Templo y luego no supo actuar como debía, de ahí la "asimetría" que caracteriza a esta construcción, donde por ejemplo, un muro carga una cantidad determinada de peso, y otro que debiera cargar lo mismo, no lo hace, recayendo el doble se peso en un muro o pilar. La ineptitud del Arquitecto era palpable en su época, el Cimborrio de la Catedral de Sevilla, levantado por él, se desmoronó y tuvo que reconstruirse bajo la dirección de Juan Gil de Hontañón. El citado arquitecto, Alonso Rodríguez, fue destituido de su cargo, pues no era un buen arquitecto. Pero sirva esta pequeña reflexión para ver su obra en Jerez con otros ojos: Él sabía que tenía que hacer para construir un templo gótico, pero no sabía como hacerlo.

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